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El callejón conocido como "el de la 203" es un callejón como otro cualquiera. Localizado en la zona más tranquila de Redmon, tiene unos cincuenta metros de largo, por uno y mucho de ancho, aunque los últimos metros son inaccesibles porque están cubiertos con basura tirada y que nadie se molesta en llevar a un contenedor apropiado. Originalmente, el callejón terminaba en la entrada trasera de un restaurante de comida japonesa cutre, pero el cocinero ha amontonado tanta mierda alrededor de la entrada que ahora ya no se puede usar. De hecho, en un mal día toda la cocina huele a la gran variedad de cosas en putrefacción de fuera.

El callejón, de todas formas, está sucio en toda su extensión, y cuando digo sucio quiero decir Realmente Sucio: un somier de cama, basura, latas tiradas medio vacías, cosas roídas por las ratas y las propias ratas, son sólo ejemplos de lo que hay ahí dentro. Apuesto a que si buscas cualquier cosa, la encontrarás, en mejor o (más habitualmente) peor estado.

La única persona que usa el callejón con cierta frecuencia es Tim Burroughs, un mendigo que se ha construido una especie de casita en las profundidades del callejón, cerca de la entrada al restaurante. La casita está hecha con cualquier cosa que él ha encontrado, y está parcialmente excavada en la mierda del fondo. Burroughs en si es un buen tipo, simpático y agradable, habituado a su vida desde que abandonó a sus padres con quince años y no fue capaz de encontrar manera de sobrevivir; demasiado orgulloso para dar vuelta, ahora, a sus casi cincuenta años, ya todo le da igual. En cualquier caso, es una inagotable fuente de información sobre lo que pasa en el barrio si se le invita a un bocata o una cerveza, y además de un tipo muy agradable con el que charlar.

Los viernes y sábados por la noche vienen "The Mech Brothers" en sus dos furgonetas. No pueden pasar más allá de los veinte primeros metros, pero les da igual. La primera en entrar, que conduce Jimmy, está cargada con licores, mientras que la segunda, que lleva Meg, es una especie de bar ambulante, con un equipo de música, mesas y sillas portátiles y todo eso. Colocan sus trastos y ofrecen tragos a aquel que se los quiera costear. Una vez que la noche acaba, recogen sus cosas y se piran hasta que les toque volver. La verdad es que han conseguido una clientela más o menos constante, especialmente por el reputado "tumba-elefantes". En cualquier caso, lo que pocos saben es que la furgoneta de Jimmy tiene un doble fondo donde transportan armas, dispuestas para vender a aquellos que les caen en gracia.

Finalmente, Maitre es un mercenario que vive en Renton en un piso cutre. Sin embargo, ha llegado a un trato con Burroughs para que le permita tener un refugio en el callejón donde guarda alguna de sus armas, por si acaso. De hecho, no es la primera vez que tiene que dormir con el dicharachero mendigo durante un par de semanas a la espera de que las cosas se calmen. Maitre no es ni agradable ni buen compañero, pero es un profesional, y se ha ganado la confianza del bueno de Burroughs hace ya tiempo, y el mendigo sabe que no la va a traicionar.

Por último, el callejón es el lugar donde Viper se reúne con sus Johnsons cuando tienen que ofrecerle un trabajo. Viper conoce a Burroughs y no se lleva bien con él, por lo que el mendigo siempre se escaquea cuando aparece la mujer enfundada en su gabardina. Cuando vuelve, siempre encuentra algo de dinero en su casucha, por lo que las cosas funcionan, al menos de momento.

Así pues, a los ojos de cualquiera el callejón es, simple y llanamente, un lugar apestoso donde sólo los más desesperados se reunirían. Y, sin embargo, a los ojos de un runner se convierte en un lugar donde se pueden llevar a cabo buenos negocios o reunir buena información... o tomar un trago.