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El High Lights es uno de los varios locales de moda del centro de Seattle. Localizado en la zona este del distrito, ocupa el una manzana completa en un barrio residencial de alto level. Tiene todo un parking sólo para él, que ocupa la parte delantera del local. La decoración exterior, con luces de neón y todo eso, imita la de un castillo medieval o una catedral, aunque con un toque muy punk.

Aunque no es un local tan célebre o exclusivo como el Dante's Inferno, el High Lights tiene siempre una larga cola de gente en la puerta, la mayoría bien vestida y adinerada. Muchas veces, pasan horas en la cola hasta que finalmente logran ponerse ante los dos trolls que guardan la entrada y que no admiten a nadie que no vaya perfecto.

Una vez se ha conseguido entrar, se da a un vestíbulo amplio aunque no tan grande como lo que espera más allá. Aquí, a los visitantes se le acerca una muchacha muy joven y atractiva y ligerita de ropa que, con una badeja, les pide amablemente que dejen sus armas y armaduras. En la habitación hay ropa por si alguien necesita cambiarse de ropa para dejar la armadura y no traía. Luego se continúa por las dobles puertas del fondo (la primera tiene un detector de metales camuflado, por si acaso) y se accede a la discoteca en si.

La sala es enorme, de forma circular. Decorada toda de manera gótica, recuerda a una catedral en muchas ocasiones. Incluso las paredes imitan ser de piedra y los arcos son apuntados. Todo el centro es la pista de baile, con luces de neón y algunos efectos mágicos para mayor espectacularidad. Los altavoces están en el techo, de manera que la música "cae" sobre los que bailan y así no se entorpecen el sonido unos a otros. Las paredes están totalmente ocupadas por las dos enormes barras, que se alargan desde la puerta hasta el escenario, atendidas por numerosos y atléticos cuerpos (masculinos y femeninos) también ligeritos de ropas. Tras ambas barras hay dos pequeñas puertas disimuladas en la pared que conducen a los dos almacenes. 

En el escenario suelen bailar chicas y algún chico, normalmente acabando en desnudo integral. Ocasionalmente, algún grupo pacta un concierto y sube a tocar ante el público, pero son las menos de las veces.

El piso de arriba, al que se accede por dos escaleras de caracol a ambos lados de la puerta de entrada, no cubre el espacio, sino una especie de media luna, de modo que se puede observar fácilmente el escenario. Está ocupado por mesas, dispuestas ordenadamente y, al igual que en el piso inferior, la pared la ocupan las barras. Curiosamente, el volumen de la música es menor aquí arriba.

La gente importante del local:

Andrea McDurgan: la dueña del local, es una mujer de unos cuarenta que se ha hecho a menudo la estética, de manera que se conserva medianamente atractiva. Le gusta estar entre la gente, comprobando que todo vaya bien sin dejar que se note que es la dueña y flirteando cuando tiene ocasión. Es una mujer agradable aunque un tanto fría y prepotente, que habla con una voz demasiado juvenil.

Nailer: el fixer (consultar el apartado de fixers para más información) pasa aquí casi todo el tiempo de "trabajo". Tanto es así, que conoce a la dueña y a los porteros, que le permiten entrar sin aguardar la cola y que sus guardaespaldas entren armados. Está siempre en una mesa al lado de la barandilla, desde donde puede ver a las bailarinas.

Shelly Corgan: esta pequeña heredera de fortuna (de unos veinte años) pasa aquí muchas de las noches, pues decidió que el Dante's Inferno no era de su agrado. Le gusta flirtear con los bailarines y la dueña le permite hacer porque se dejan (ella y sus amigas) muchas pelas cada noche. Normalmente sale acompañada de un hombre distinto cada noche. Por otro lado, es una presumida prepotente que siempre tiene a su fiel guardaespaldas humano (que le sirve como amante en caso de que no encuentre nada mejor) esperándola en el parking del local.