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Los Illuminati son, sin lugar a dudas, la organización secreta más antigua del mundo. Formada a principios del siglo segundo después de Cristo, la organización buscaba entonces tomar el control del Senado Romano. Estaba formada por tres Senadores de la época, conocidos ahora como los fundadores míticos de la organización: Aurelio, Tiberio y Menatis.

Con el paso de los años, y el postrer hundimiento del Imperio Romano, tomaron el nombre de Rex Regere (Reyes de Reyes) y avanzaron más en sus ideales, decidiéndose por obtener el control de todo el mundo conocido, dividido entonces entre los numerosos reinos bárbaros. Su número había crecido enormemente, y se habían hecho influyentes en algunos de esos reinos, como el de los Suevos o el de los Francos.

Pero la llegada de los árabes a Hispania, y el ascenso en poder de la Iglesia los fue desplazando poco a poco de su posición de poder, y los Rex Regere se vieron forzados a esconderse en las sombras para evitar la persecución de la ávida Iglesia. Se ocultaron y tomaron un nuevo nombre, el que sería definitivo: los Illuminati, pues guardaban mucha información sobre los tiempos de mayor iluminación, durante el Imperio Romano.

Pero no habían cejado en sus intentos por conseguir el poder de todo el mundo conocido, repentinamente inabarcable a medida que el hombre iba descubriendo un continente tras otro. Y pasaron épocas de éxito, y épocas de fracaso, pero siempre salían adelante de una u otra manera.

Pero no penséis que no tuvieron problemas serios, pues no fue así. Varios de sus líderes fueron quemados en la hoguera, causando el caos temporalmente entre las organizadas filas de los Illuminati, y varios grupos internos incluso se separaron del grupo original para dar lugar a nuevas sociedades secretas, exitosas o no.

Pero los siglos continuaron pasando, y la base de poder de los Illuminati fue creciendo, apoyada en las grandes cantidades de tierras y fortunas de sus más altos miembros. Fue en el siglo diecinueve cuando se dieron cuenta de que la mejor manera de esconderse era colocarse ante todos, de manera que crearon el mito popular de los Illuminati, lo suficientemente falso como para que no les delatase, pero lo suficientemente cierto como para poder desacreditar a cualquier acusante aduciendo que "creía en cuentos de hadas" (y colocando unas cuantas pruebas apropiadas, claro).

Los Illuminati hoy día:
Pero los Illuminati han cambiado con el nuevo mundo, como se ha visto forzada a hacer toda la sociedad. Una vez basando su poder en la gran cantidad de tierras que poseían, ahora la basan en su  imperio financiero, centrado en la empresa Medelecci Holdings de Roma. Esta pequeña empresa oculta bajo su poder las acciones de muchas corporaciones distintas, cuidadosamente distribuidas entre numerosas compañías fachada al más puro estilo de Saeder-Krupp.

Su organización también ha cambiado, y ahora los doce miembros de la Junta Directiva de Medelecci Holdings son las doce cabezas de la organización, entre las que destacan las que representan a los Tres Fundadores. Entre ellos, el máximo poder lo tiene el Gran Fundador, que es siempre el primero en hablar y cuya opinión es digna de la máxima veneración, así como tener la capacidad de decidir en cualquier asunto en que el Consejo se haya pronunciado en empate.

Debajo de ellos se arremolinan numerosísimos niveles de organización de los miembros, basados en la cantidad de información que tienen, y que refleja la figura de la pirámide tan asociada a los Illuminati. Es posible encontrar desde los Iluminados (los que están justo debajo de los miembros del Consejo) hasta los Oscuros, que son aquellos recién llegados a la organización y a los cuales aún no se les ha mostrado ninguno de los muchos secretos que esta oculta.

Secretos:
Pero una organización como esta no podía vivir sin custodiar numerosísimos secretos: desde documentos de tiempos de César o Platón (incluso se rumorea que un pequeño fragmento de un texto de Sócrates) a objetos tan valiosos como las Joyas de la Corona Inglesa. Entre todos estos secretos y objetos de valor hay una cosa que sobresale entre todas las demás: los textos de magia antigua.

Prohibidos y quemados durante las cazas de brujas de la Edad Media, el conocimiento que se oculta en estos libros antiguos de conjuros es incalculable, dado que muchas de las cosas que se conocían entonces se están re-descubriendo ahora. Así, el círculo de magos de los Illuminati, los Starseekers, son uno de los más poderosos del mundo, y el líder de dicho grupo es siempre uno de los Tres Fundadores.

Pero los Illuminati no sólo atesoran antiguos conocimientos, sino que hoy día han entrado de lleno en el mundo moderno y guardan una tremenda cantidad de información sobre corporaciones, habitantes de las sombras, mafiosos o cualquier otra cosa que se os ocurra. Es más, el grupo de tecnomantes de los Illuminati, los Matrix Surfers, han ido ganando poder continuamente dentro de la organización y ahora también cuentan con su líder entre los miembros del Consejo.

Pero no sólo los tecnomantes representan el lado actualizado y vanguardista de la organización, pues los Illuminati siempre han sido un grupo muy interesado en la alquimia y sus nuevas versiones: la biotecnología, cybertecnología y similares. Sufrieron un duro revés atrás en el siglo doce cuando los ahora conocidos como Aigur Nagarë los abandonaron, pero su vital información sobre experimentos en gente real ha sido recuperada duramente a lo largo de los siglos siguientes.

En cualquier caso, un hombre de los Illuminati podría ser un recurso impagable para cualquier runner, siempre que esté dispuesto a fiarse de él.

Lealtad:
Palabra clave en la mentalidad italiana desde hace mucho tiempo, la lealtad es una de las cosas más buscadas dentro de los miembros de los Illuminati, y habitualmente es muy fuerte entre ellos, sobretodo cuanto más bajo vamos en la Pirámide. En cambio, cuanto más subimos, las luchas por el poder se hacen más fuertes y la lealtad más débil, pudiendo incluso llevar a runs internos o a intentos de secesión de grupos englobados dentro de los Illuminati.

En cambio, de cara al exterior, los Illuminati no suelen ser dignos de confianza. Centrados siempre en sus propios planes para controlar el mundo (que avanzan lenta pero constantemente), están dispuestos a traicionar a quien sea en el momento que sea por el bien de la organización.

Modus Operandi:
Los Illuminati no son un grupo de acción y nunca lo han sido. Son los hombres de la larga gabardina que parecen saberlo todo, y cuya información siempre tiene un precio inesperadamente alto. Trafican con información en las sombras a cambio de conseguir información para ellos mismos, y trafican con acciones y especulan en bolsa en las altas esferas (con la ayuda de la información que ya han obtenido previamente).

Cuando llega el momento de actuar directamente, los Illuminati prefieren encargar el trabajo a agentes independientes, como runners o mercenarios, a los que además puedan controlar o eliminar a posteriori. La opción preferida en estos casos es siempre la de recurrir a favores prestados y nunca devueltos, o sino directamente la contratación.

Tecnología e instalaciones:
Los Illuminati van siempre a la cabeza de la tecnología y no lo aceptarían de otra manera. Sus numerosas, y secretas, instalaciones por todo el mundo siempre están equipadas a la última en cualquier cosa que la organización pueda permitirse, y suelen estar siempre controladas por alguien que es lo mejor que se puede conseguir para ese puesto. Para su poder, los Illuminati no tienen excesivos centros de operaciones, pero siempre han pensado que es mejor la calidad que la cantidad.

En cuanto a sus centros de operaciones en si, siempre están bien ocultos como los laboratorios o instalaciones de alguna de las corporaciones propiedad de Medelecci Holdings. Quizás sean un sótano bajo una distribuidora de comida, o un pequeño anexo en un laboratorio farmacológico. Sea lo que sea, se preocupan mucho para que, en caso de ser descubierta, nadie pueda encontrar nada en dicha instalación que la vincule a los Illuminati, dejándola parecer, más bien, una división secreta de la corporación que la oculta.

En cuanto al centro de operaciones central, se encuentra en el Palacio Godacci, un moderno palacio construido en el año 2012 en las afueras de Roma. Las cinco plantas por encima de tierra se dedican a lo que cualquier palacio podría considerar lo normal, la base en si podría encontrarse en el laboratorio secreto que hay en el pequeño bunker, pero no es así. Se encuentra, nada más y nada menos, que en otro bunker al que se accede por la jaula donde duermen los mastines del infierno que protegen la mansión. Ahí es nada.

Poder y extensión:
En un mundo donde todo está en las manos de alguna corporación podría parecer que los Illuminati han sido finalmente derrotados en sus aspiraciones, cuando esa no es la realidad de ninguna de las maneras. La verdad es que su imperio económico les da una cierta influencia en esos campos, pero su mayor fuerza se encuentra entre los gobiernos del Viejo Mundo, donde todavía mantienen mucho poder (muchos de esos gobiernos, de hecho, todavía se niegan a abandonar todo su poder, resistiéndose con todo lo que tienen a las corporaciones y sus políticas). De hecho, poco a poco, su poder incrementa y no está muy lejano el momento en que, quizás, puedan tomar alguna acción definitiva en su destino y en el del resto del globo.

En cuanto a la extensión, la verdad es que se encuentran esparcidos por todo el globo, si bien es cierto que su mayor presencia se concentra en Europa, especialmente Italia y Francia. Sin embargo, los cabecillas de la organización (encargados cada uno de una zona del mundo) y demás miembros de esta, están en permanente contacto, lo que les permite una gran agilidad y movilidad a la hora de trasladarse e iniciar operaciones en una nueva ciudad. Esta libertad de movimiento es una de las bases de la organización de la sociedad, y, sorprendentemente, no choca con la férrea organización de la misma.

Iconografía:
Los Illuminati opinan que, al final, un "elegido" gobernará el mundo, y que ese elegido será superior a todos los demás, además de que será el líder del grupo, claro. Eso si, cada una de las facciones y subgrupos ven este "elegido" de una manera distinta, e intentan alcanzarlo por distintos caminos. Esto ha llevado a los Illuminati a una aparente debilidad, pero que en realidad es su mayor fuerza: su gran diversificación.

En cuanto a la iconografía en si, los Illuminati son un grupo muy formal y unido a numerosas imagenes, lo cual viene de su herencia medieval. La imagen principal es la pirámide brillante con el ojo encima, símbolo del propio grupo. A parte de ella hay numerosos símbolos: uno para cada uno de los Fundadores, para los distintos grupos, etc... Todos estos símbolos suelen ir cuidadosamente disimulados, por ejemplo dentro del pin de algún local de moda, o algo por el estilo, de manera que sólo los reconozca el que sepa lo que busca. Pero no sólo tienen imagenes, sino que esta formalidad se aplica a todo, por medio de numerosos títulos y términos, formas de hablar o de tratarse.

En cualquier caso, es habitual que dejen de lado sus formas de hablar, y sus imagenes a menudo cuando no se encuentran en lugares seguros; si te encuentras a un Illuminati colega tuyo, no va a llevar en la solapa un pequeño pin cualquiera con la imagen (por mucho que tú ni te fijes), pues a menudo los dejan de lado al tratar con los de fuera para evitar cualquier posible problema.

Conclusión:
Los Illuminati han ido escalando muy lentamente por su escalera de ambición absoluta, y han sido capaces de adecuarse a los tiempos que corren a medida que estos cambian. De hecho, suelen ser de los mejores adaptados a los tiempos, incluso cuando gran parte del mundo todavía no ha tenido tiempo para digerir ciertos eventos. Cierta gente dice que se debe a que, entre sus antiguos documentos, tienen en su posesión unas antiguas, y muy exactas, profecías mayas sobre lo que ha de venir, y que sólo esperan el momento apropiado para actuar. Claro que todo el mundo sabe que organizaciones como esta siempre están rodeadas por un halo de habladurías y mentiras.