Make your own free website on Tripod.com

La verdad es que me ha sido imposible rastrear la historia de Vórtice a antes de que lo conociese aquella lluviosa noche de 2056 en China. Juntando piezas a lo largo del tiempo he llegado a saber un par de cosas, sin embargo. Sé que nació en Corea del Sur, en algún momento en torno al 2034 y supongo que debió aprender a usar el rifle de francotirador o con el ejército coreano, o con las triadas chinas. Conjeturar más es complicado, y lo de las triadas no parece demasiado probable pues, cuando yo lo conocí, no tenía ningún problema con ellas, y como todos sabemos, nadie puede dejar las triadas...

En cualquier caso, aquella primera misión fue un asalto a un castillo, y también fue uno de mis primeros trabajos. Él llegó en una segunda fase del trabajo, como un refuerzo enviado por Nailer. Ya desde el principio demostró que aunque fuesen sus primeros trabajos, no era el típico pandillero punk metido a shadowrunner. Demostró tanto inteligencia como habilidad desde el principio, y su fuego de cobertura con el rifle de francotirador demostró ser completamente básico para que Fukay consiguiese entrar en aquel castillo.

Soy consciente de que nunca le caí bien, y la verdad es que aún no sé muy bien por qué. Supongo que es debido a la típica enemistad existente entre los adeptos y cualquiera que lleve cromo o viva en el mundo actual, y los tecnomantes somos casi el epítome del modernismo. Sin embargo, no ocurrió lo mismo cuando conoció a Ying, poco después de aquel trabajo. Ambos adeptos se llevaron bien casi instantáneamente, y con el paso del tiempo, su amistad fue solidificándose poco a poco, hasta el punto de que Ying llegó a introducir a Vórtice en su grupo de adeptos (los Sons of the Fist) y, cuando se mudaron para evitar problemas con sus enemigos, ambos se mudaron a apartamentos contiguos. Lo que es más, quizás incluso se ganase el aprecio de Yang, aunque eso siempre es difícil de decir.

Durante todo este tiempo, los runs se sucedían, y Vórtice siempre fue una persona tranquila y reposada, siempre impulsando a que todo se planease de antemano. Sin embargo, hubo un largo periodo en que estuvo trabajando con otros grupos, o quizás simplemente estuvo oculto de la vista por algún enemigo. Sea como fuere, se perdió varios trabajos muy importantes, como cuando trabajamos para Marcus Butter, pero también se perdió la masacre que se produjo cuando viajamos a la antigua Babilonia y sólo volví yo.

Reapareció poco después de aquella masacre, la verdad, y su influencia en el grupo se notó desde el primer momento. Yo ya trabajé poco con él después de ello, debido a mi cambio de estado forzado, pero continué manteniendo un ojo sobre todos ellos. Así fue que lo vi todo cuando entraron en la isla de la costa gallega, y he de admitir que no me extraña que se ganase fama de poseer un sexto sentido para el peligro. Parecía que sabía lo que iba a ocurrir segundos antes de que ocurriese, y sabía quitarse del medio. Así fue que sólo él evitó la muerte cuando, junto con otros tres shadowrunners, volvió a la isla: simplemente, supo que no debía cruzar el cordón de seda.

Tras ello, poco le quedó de vida, aunque hay que destacar su participación en un trabajo en Grecia, en que debían recuperar una caja excavada por la Atlantean Foundation y entregársela al que ellos llamaban el Anticuario, que realmente era el dragón oriental Jivalesh. De no ser por su habilidad con el rifle de francotirador, y su previsión y habilidad para mantenerse quieto fuera de la vista, probablemente ninguno de ellos lo habría contado. Pero consiguió liquidar a los dos francotiradores enemigos, y ganó el tiempo necesario para que el helicóptero los sacase de allí.

Su último trabajo fue poco después, una misión de demolición en unas instalaciones corporativas en los Yermos de Redmon, un trabajo duro. Él plan no marchaba exactamente bien del todo, debido a un par de despistes de Smitty. Yang y Vórtice se encontraban tras una esquina, con un pasillo liso y recto delante de ellos, y un enemigo apostado y cubierto al fondo. Vórtice sabía que si se asomaba le dispararían antes de poder hacer blanco, y que Yang no podía hacer nada en la situación actual por sólo luchar en cuerpo a cuerpo. Se precipitaron y decidieron jugársela. Vórtice salió corriendo de la esquina en dirección al rival, con Yang cubierto detrás de él, esperando que podría cubrirlo el tiempo suficiente como para que su compañero llegase al cuerpo a cuerpo y acabase con su rival. Y lo hizo, pero una de las ráfagas le alcanzó en el pecho y cayó de espaldas sobre el pasillo. El trabajo lo completaron como debía ser hecho, pero la única salida que era pasaba por sumergirse en las heces del alcantarillado.

Vórtice no vivió suficiente como para que DocWagon le pudiese asistir. Sin embargo, le legó todo lo que poseía a su amigo inseparable. Y, entre esas pertenencias se encontraba un pergamino muy especial, del que ya hemos hablado por aquí en otras ocasiones.